NEGOCIO REPARACION DE BICICLETAS


Tradicionalmente, la gente ha sido más proclives a desplazarse en vehículos motorizados que a moverse sobre pedales. Sin embargo, el culto al cuerpo, el interés por la naturaleza y, cómo no, la 'resaca' del 'fenómeno Indurain', propiciaron el boom de la bicicleta.
En 1993 se vendieron alrededor de 1.800.000 bicicletas y el ciclismo se convirtió en un deporte en boga. Durante 1996, las ventas no sobrepasaron las 800.000 unidades. Pero este descenso no ha supuesto que el ciclismo decayese como afición. Por una parte, el boom de los años pasados saturó la demanda y, por otra, la crisis económica puso freno a la intención de compra de bicicletas.
De todas formas, el mercado se mantiene y, además, el auge de este deporte ha consolidado una afición cada vez más exigente, que renueva periódicamente su equipo con las últimas novedades: accesorios, ropa deportiva o calzado. La clave del éxito de este negocio está en conseguir la especialización para cubrir las demandas de los clientes y hacer frente a las grandes superficies de venta de artículos de deportes. La atención personalizada debe ser otro de sus rasgos distintivos. Su cliente potencial es muy selectivo y acude a las tiendas buscando asesoramiento.
Estudio de mercado.
Siempre que enfoque su establecimiento hacia la especialización, cualquier ciudad puede ofrecer oportunidades para este tipo de negocio. Sin embargo, si se decanta por una población de pequeña o mediana dimensión, la competencia será prácticamente inexistente. En cualquier caso, es interesante que se realice un estudio de mercado para dar con la zona más adecuada donde instalar su establecimiento. Hay que pensar en lugares donde se concentren los clientes potenciales: calles de mucho trasiego, centros comerciales o en locales cercanos a colegios o polideportivos.
El diseño y la decoración son claves para atraer a los compradores. Para hacerse un hueco en el mercado, necesita montar una tienda innovadora y con colorido, huyendo de la imagen tradicional de los establecimientos de 'bicis'. La exposición de las mismas es otro de los factores que hay que valorar en el momento de acondicionar el local.
Una tienda especializada en bicicletas debe disponer de una superficie de entre 70 y 100 metros cuadrados como mínimo, repartida entre el punto de venta, el almacén y el taller. Si tiene la suerte de encontrar un local que no requiera ningún tipo de obra, tendrá que invertir alrededor de tres millones de pesetas para decorar y amueblar el espacio dedicado a la venta. Necesitará expositores, vitrinas, paneles de exposición y un mostrador que le servirán de elementos decorativos, por lo que no deben excederse los gastos en esta partida. Además, piense que el producto que se expone forma parte de la decoración. Si no quiere consumir buena parte de su capital en la compra de material, no tiene que tener en la tienda todos los artículos que aparezcan en el mercado.
En lo que se refiere a bicicletas, es suficiente con un muestrario de 20 ó 30 unidades, con modelos de carretera, montaña e híbridas. Este stock inicial le supondrá una inversión de unos dos millones de pesetas. Aunque las bicicletas sean la esencia del establecimiento, el vestuario y los accesorios se han convertido en elementos muy importantes para los aficionados, que proporcionan mayores márgenes. El surtido y la variedad en el tallaje de ropa deportiva, calzado y complementos son imprescindibles para satisfacer al cliente. En esta partida tendrá que desembolsar una cantidad inicial de unas 500.000 pesetas. Los repuestos y accesorios son otros pilares del negocio, en los que deberá invertir alrededor de 1,5 millones para empezar a funcionar. Ante la enorme cantidad de referencias que manejará, puede resultarle más cómodo utilizar un ordenador para controlar sus existencias y ventas. Puede costarle unas 200.000 pesetas.
El taller.
Un establecimiento especializado en bicicletas que se precie debe acompañar la venta con un taller de reparaciones. Las bicicletas cada vez son más sofisticadas y requieren unos cuidados y un mantenimiento periódicos. El servicio de reparaciones le proporcionará ventajas frente a las grandes superficies. Ofreciendo una atención posventa, puede ganarse la confianza del cliente, que se encontrará atendido si su bicicleta sufre una avería o un problema mecánico. El taller debe situarse junto al punto de venta. No necesitará más de 15 metros cuadrados para efectuar las reparaciones.
El equipamiento del taller no le supondrá más de 200.000 pesetas (un banco y un pie de trabajo y herramientas oportunas). Si su fuerte no es la mecánica, tendrá que contratar a un especialista en este tipo de reparaciones, que puede cobrar entre 100.000 y 150.000 pesetas mensuales. El coste de la hora de trabajo para el cliente ronda las 2.800 pesetas.
El margen de beneficio que obtendrá de sus ventas variará en función del artículo. Las bicicletas proporcionan entre un 20 y 30%; el vestuario, entre el 30 y 40%; y los accesorios, entre el 25 y 30%. Otra fuente de ingresos es el alquiler de 'bicis'. Para rentabilizar su inversión necesitará facturar entre 25 y 30 millones de pesetas al año. De conseguirse, el capital invertido se recuperaría en dos años

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