NEGOCIO REPARACION DE CALZADO


No es extraño que en nuestro armario se amontonen zapatos semi-nuevos, que no podemos gastar por pequeños desperfectos. Hoy resulta complicado encontrar un profesional que domine la técnica de reparación del calzado. Aunque estos servicios siguen siendo demandados por el público, el oficio de zapatero, como tantas otras actividades artesanales, está desapareciendo por la falta de continuidad en el sector.
Si usted anda tanteando las opciones para labrarse su porvenir, ¿por qué no estudia la posibilidad de instalar un taller de reparación de calzado? La recuperación de oficios artesanales como el de zapatero se ha convertido en una vía más de acceso al mercado laboral que merece la pena valorar.
Si usted cuenta con cierta habilidad manual, no le costará demasiado esfuerzo aprender el oficio. Y si tiene la suerte de formarse al lado de un artesano del calzado, tres meses serán suficientes para ocuparse de cualquier arreglo. La oferta formativa oficial es muy limitada. La Formación Profesional incluye el ciclo de grado medio «Piel y Marroquinería», con el que los alumnos obtienen el título de técnico en calzado. Sin embargo, ha de tener en cuenta que este curso se imparte en localidades muy específicas y tendrá que desplazarse a poblaciones como Arnedo (La Rioja) o Fuensalida (Toledo) para prepararse. El curso se desarrolla durante un año y medio y consta de 1.300 horas lectivas, de las que 450 se dedican a prácticas.
Maquinaria y materiales.
Si ha decidido establecerse por su cuenta con un taller de reparación de calzado, la maquinaria y las herramientas se llevarán el desembolso más importante. El banco de finisaje y la máquina de coser serán los elementos esenciales para empezar a prestar sus servicios, y le costarán entre 1,3 y 1,5 millones de pesetas. Además, tendrá que disponer de unas 50.000 pesetas para la compra de las herramientas básicas y los materiales iniciales.
Junto a los servicios de reparación de calzado, debe incluir en su oferta productos y artículos para la conservación y cuidado del calzado. En el stock inicial deberá invertir entre 50.000 y 100.000 pesetas.
No olvide que la licencia de apertura de este negocio incluye la posibilidad de instalar en el establecimiento maquinaria para el duplicado de llaves. Si quiere cubrir cualquier demanda de los clientes, tendrá que contar con un equipo muy completo en el que pueda trabajar con cualquier modalidad de llave (llaves de seguridad, tarjetas de acceso a garajes, etcétera). La inversión en este tipo de maquinaria oscilará entre 1 y 1,5 millones de pesetas.
La copia de llaves es un buen complemento para el taller. El margen de beneficio es muy elevado; a partir del 100%, porcentaje que se puede incrementar dependiendo de la dificultad del trabajo o del lugar donde desarrolle su actividad.
El local.
Un taller de reparación de calzado exige un espacio mínimo de 20 m2. Los puntos más interesantes para desarrollar su actividad se encuentran en los barrios de nueva creación o en áreas próximas a oficinas. Para acondicionar el taller, necesitará entre 300.000 y 500.000 pesetas, que empleará en la instalación eléctrica y en la compra de estanterías y mostradores.
El margen bruto de beneficio oscila entre el 25 y el 60%, dependiendo del poder adquisitivo de la clientela. Alcanzando un volumen de ventas de entre 7 y 9 millones de pesetas anuales, podrá sacar su sueldo, pagar impuestos, cubrir el mantenimiento del local e ir amortizando parte del capital invertido.
Franquicia.
Si montarse por su cuenta le parece muy arriesgado, puede integrarse en una red de establecimientos. Black & Yellow es la única franquicia que existe en el sector. Además de la reparación de calzado, los establecimientos de la cadena ofrecen una amplia oferta de servicios rápidos para el cliente: fabricación de sellos de caucho, producción de llaves, grabación de placas, rótulos, plastificados y ventas de productos relacionados con el calzado.
La empresa Black & Yellow Multi-tienda nació en 1988 y este año ha iniciado su expansión como cadena a través de franquicias. En la actualidad, cuenta con dos establecimientos en propiedad y uno en franquicia.
Para adherirse a la cadena, es necesario acondicionar un local de unos 40m2 en puerta de calle de una zona comercial, en poblaciones de un mínimo de 10.000 habitantes.
El canon de entrada exigido por la cadena se sitúa en 1,5 millones de pesetas, en el que se contemplan los servicios de instalación y un curso de formación de un mes de duración para el franquiciado. Con un capital inicial de entre 2 y 2,5 millones de pesetas, se puede poner en marcha el negocio, y aunque la inversión total en la compra de mobiliario y maquinaria ronda los 6 millones de pesetas, la empresa recomienda la compra de maquinaria a través del sistema leasing. El capital invertido se puede amortizar a los 4 años de la puesta en marcha.
Según las estimaciones de la compañía, la facturación anual ronda los 12 millones de pesetas y el margen bruto de beneficios es de un 50%.

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